Dialogan sobre el rescate de las filósofas, algoritmos y poesía en FUL la 2020

*Fanny del Río reexionó sobré las aportaciones a la losofía realizada por las mujeres alrededor del
mundo
* Eugenio Tisselli abordó el vínculo entre literatura y tecnología con la charla “Calcular lo incalculable:
poesía generada a partir de algoritmos”
Pachuca de Soto, Hidalgo. - El papel preponderante de las mujeres en la losofía y su
invisibilización, así como los vínculos entre la literatura y la tecnología fueron abordados
en la recta nal de las actividades de la Feria Universitaria del Libro (FUL) 2020, organizada
por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
La escritora Fanny del Río reexionó sobré las aportaciones a la losofía realizada por
las mujeres alrededor del mundo, especialmente en México, desde la Grecia antigua
hasta la actualidad durante la presentación editorial Las lósofas tienen la palabra.
“Rescatar las voces de las mujeres en losofía, sus aportaciones, su contribución no
es algo que solo benecia a las mujeres sino a la comunidad losóca en su conjunto”,
declaró sobre su obra donde reúne las entrevistas de Virginia Aspe, Paulette Dieterlen,
Kim Díaz, Juliana González, Olbeth Hansberg, María Pía Lara, Fernanda Navarro, Paulina
Rivero, Carmen Rovira y Maite Ezcurdia, fallecida en 2018.
Las académicas que aparecen en el libro de Fanny del Río han realizado aportaciones
valiosas a la losofía actual mexicana y transitan por tópicos variados, como la losofía
intercultural, del lenguaje, la mente, la bioética o la losofía de los pueblos indígenas.
Sin embargo, la autora expuso que desde la antigüedad existió una exclusión deliberada
de las lósofas bajo el argumento de que las mujeres no tenían la capacidad para el
pensamiento abstracto, dicha premisa fue sostenida por Aristóteles, Schopenhauer,
Kant y Nietzsche, por mencionar algunos.
Del Río enfatizó que las voces de las lósofas fueron silenciadas de la academia y de las
publicaciones bajo políticas excluyentes donde se mencionaba que no existían referentes
para ser estudiadas, que la inclusión de la mujer al nivel superior era demasiado reciente
para que produjeran ideas o que son casos aislados dentro de la historia.
Apuntó que la realidad es que lósofas como Hipatia de Alejandría, Hiparquía de Maronea,
Olympe de Gouges, seudónimo de la escritora francesa Marie Gouze, Christine de Pizan,
Mary Wollstonecraft o Elvira López lucharon contra las prohibiciones de su tiempo.
“Si queremos tener una visión verdadera de la historia de la losofía, entonces no podemos
quitarle las voces de participantes importantes, quienes han hecho estas contribuciones
que han enriquecido la historia del pensamiento y de las ideas”, declaró durante su
participación en la 33 edición de la FUL.
Fanny del Río escribió Las lósofas tiene la palabra para dar respuesta a los
cuestionamientos que tuvo durante su formación profesional sobre el tema e impulsar
a las nuevas generaciones a defender su propia voz ante un sistema que busca
silenciarlas, así como rescatar el trabajo de quienes estuvieron antes que ellas y fueron
ignoradas.
“Veo con satisfacción un movimiento de mujeres alrededor del mundo que están peleando
por sus derechos, por no ser más agredidas, violentadas, hostigadas, negadas, invisibilizadas,
esto es imparable”, sostuvo.
Poesía a través de algoritmos
Por otro lado, el poeta Eugenio Tisselli abordó el vínculo entre literatura y tecnología
con la charla “Calcular lo incalculable: poesía generada a partir de algoritmos”, como
parte del Segundo Encuentro de Poesía en la FUL 2020.
El escritor implementa sus conocimientos en programación en la creación de sus
obras, tal fue el caso del libro El drama del lavaplatos, en el que utilizó el sistema de
Poesía Asistida por Computadora (PAC) desarrollado por él en 2006. Dicho sistema
consiste en un algoritmo que ocupa la conexión con servidores remotos y el cálculo
para la generación de frases.
De acuerdo con Tisselli, el sistema PAC funge como una herramienta para escritores y
escritoras bloqueadas, en donde se introduce un verso semilla por parte del poeta, el
cual es traducido al inglés; después, éste busca sinónimos de cada palabra aleatoriamente
y regresa una propuesta del verso al autor, quien determinará si funciona o no para su
texto.
“Lo que está haciendo la máquina es darme versos, lo que yo hago es retocar
levemente sintácticamente el poema. Esto me permite poner en cuestión la autoría
humana y aceptar otras agencias lingüísticas que escriben poesía”, mencionó el poeta
sobre las nuevas reexiones surgidas respecto a la posibilidad de la creación artística
por parte de la robótica.
Al retomar durante su participación los escritos del lósofo francés Alain Badiou, en relación
a qué es el poema y qué lo hace diferente al resto de manifestaciones lingüísticas existentes,
Eugenio Tisselli expuso que el lenguaje matemático al ser preciso no admite ambigüedades,
por lo tanto la ciencia no puede vivir sin esa rigidez; mientras, la poesía parte de la ambigüedad
para señalar lo inefable, pues si se intenta introducirle objetividad, ésta se transforma en un
texto didáctico y gris.
Para el escritor contemporáneo la Inteligencia Articial no existe, ya que se tienen por
una parte proyectos en etapas tempranas del desarrollo que aún no alcanzan los
resultados esperados, y por otro lado se tienen proyectos estadísticos que son
persuasivos pero que no demuestran el proceso que realiza la mente y el cerebro del
ser humano.
“Estamos hablando de cálculos estadísticos muy sosticados, los cuales nos hacen
pensar que la máquina está pensando, está creando un lenguaje que quizás podría
pasar la prueba de Turing, pero que en realidad no es producto del pensamiento”,
declaró el poeta.
Sin embargo, Eugenio Tisselli cree que hoy en día es necesario reexionar sobre qué
distingue un poema escrito por una máquina con el escrito por una persona, el
repensar a la poesía, aceptar que existen entes orgánicos y no orgánicos capaces de
realizar el proceso de escritura.











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