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Corina Martínez pide se diseñen estrategias que promuevan las actividades culturales

18 may 2021
3 min de lectura



Corina Martínez García, diputada local sometió a consideración del pleno del Congreso estatal, en la sesión ordinaria de hoy, un acuerdo económico por el cual se exhorta a los titulares de los Poderes Ejecutivo federal y estatal, para que se coordinen con sus respectivas Secretarías de Cultura para llevar a cabo una serie de estrategias sólidas que promuevan actividades culturales desarrolladas sobre el emprendimiento, y su perspectiva como detonante de estabilidad mental y psicosocial en la población mexicana e hidalguense de cara a la contingencia de COVID-19.

La también presidenta de la Comisión de Cultura de la LXIV legislatura del Poder Legislativo del Estado de Hidalgo destacó la pandemia que se vive es una emergencia sanitaria que siembra en terreno fértil para generar trastornos relacionados con la ansiedad y la depresión, principalmente, debido a que se trata de un evento que tomó por sorpresa a la población y al que de entrada colectivamente se consideró algo casi impensable; lo inesperado resulta difícil de procesar para la sociedad.

Dijo que tal planteamiento proviene de la Doctora en Psicología por la UNAM, Carolina Santillán Torres, quien preparó un documento titulado El impacto psicológico de la pandemia de COVID-19 en México. Comentó que la especialista ha aprovechado su cercanía a la comunidad universitaria, dada su calidad de catedrática, para ir midiendo el impacto y los efectos en distintos grupos sociales.

Indicó que en cada una de estas etapas de la emergencia sanitaria, la gente ha recurrido a distintos productos artísticos para poder paliar las condiciones adversas que se multiplicaban y se multiplican aún al día de hoy. “¿Cuánta gente canta para sobrellevar la adversidad? ¿Ya se nos olvidó que en distintas partes del mundo salían a puertas y balcones a una determinada hora del día para cantar o silbar como muestra de solidaridad y desfogue?”, apuntó.

Dijo que seguramente muchos vieron como sus familiares tomaron un libro para acompañar al periodo de resguardo; y que sobran las evidencias de la manera exponencial en que creció el consumo de películas y series que se ofrecen en streaming en las diferentes plataformas globales durante el trance del COVID-19.

Añadió que distintos expertos han señalado que ha sido hasta este preciso momento de distanciamiento físico y aislamiento en donde se hace realmente notorio el valor que representa la música, el arte, el cine, la literatura, el baile, en fin, todas las disciplinas de contenido cultural a las que la población alrededor del mundo recurre buscando calmar la ansiedad, liberar el estrés provocado por el confinamiento y buscando ese efecto calmante y de relajación que produce la cultura en los seres humanos.

Podemos llegar a una premisa corta pero precisa: sin el arte y la cultura difícilmente hubiéramos podido librar la pandemia, ya que se dice que el arte ayuda al desarrollo de las capacidades para adaptarse; también sirve para afrontar la crisis de una manera adecuada, regular las emociones y mostrar flexibilidad cognitiva.

Indicó que otra enseñanza nos ha traído el COVID-19 ha sido la de saber reconocer el trabajo de los principalmente implicados en hacer frente a la enfermedad y entregar todo su esfuerzo profesional para atender a los pacientes y afectados colaterales. Y es muy cierto, los médicos y el personal sanitario deben ser reconocidos como los auténticos héroes ante esta pandemia. Ellos han jugado un papel fundamental para resistir y sobrevivir. Nadie les escatimaría el más mínimo reconocimiento.

Pero también, dijo, es oportuno destacar la presencia de esos otros héroes anónimos que son los artistas, pues dado que tenemos una cercanía tan directa e inmediata con sus creaciones no cobramos cabal conciencia de lo que aportan para nuestras vidas.

Por ello, dijo, nuestro reconocimiento y aprecio pleno a los artistas y creadores; apoyarlos desde las distancias cortas representa un primer paso, una acción directa. Ya luego –abundó- viene la enfática recomendación de parte de la UNESCO hacia los gobiernos e instituciones, quienes deberán de diseñar, instrumentar y operar un: “plan de reactivación económica acompañado de una serie de políticas públicas que promuevan e impulsen las industrias culturales y creativas, que beneficien a los emprendedores, artesanos, creadores y todos los actores cuya base esencial de su iniciativa sea de contenido cultural”.

Destacó que los efectos del COVID van a extenderse a mediano y largo plazo y ahí va incluida la parte psicológica, que es importante atender pues influye decisivamente en la convivencia social como en el desempeño profesional. A todos niveles se requiere de alternativas que traigan consigo una nueva dinámica cultural y artística

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